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Corre tu primer Maratón

De sus 42.195 km, 40 los corres con las piernas, 2 con la mente, y los últimos 195 metros con el corazón: Maratón.

Por Sara Espinosa, Running Coach

Todos los amantes del atletismo y en especial de esta prueba, le debemos su origen al soldado griego Filípides, quien corrió desde el pueblo de Maratón hasta Atenas (separados por 42 kilómetros), para gritar ¡Victoria! y fallecer. En realidad, este es solo uno de los tantos mitos que existen sobre el origen de la prueba Olímpica madre, pero en mi opinión es la más romántica. Durante los Juegos Olímpicos de Londres 1908, los caprichos de la Reina Alexandra hicieron que la prueba comenzara en el Castillo de Windsor, y terminara frente al palco real del estadio Olímpico, lo que agregó 195 metros a la distancia total.

Durante 122 años -desde la primera edición de la versión moderna de los Juegos Olímpicos, el Maratón ha sido protagonista de formidables historias: la inclusión de las mujeres al deporte -oficialmente en 1918, la participación de Kathrine Switzer en el Maratón de Boston 1967 por una confusión en su registro; la proeza de Abebe Bikila de ganar e imponer récords mundiales corriendo descalzo, y no olvidemos la legendaria victoria del oro del vendedor de agua Spiridon -Spyros Louis en Atenas 1896.

Kathrine Switzer, primera mujer en correr un Maratón en Boston, 1967.

Spyros rompió el listón olímpico en el mejor tiempo registrado de maratón 2:55:57, y desde entonces, el récord ha mejorado por 53 minutos. Para muchos, esta no ha sido una gran mejora, para otros, esta es una gran muestra de lo que el cuerpo humano es capaz de lograr. El actual poseedor del récord mundial es el keniata Dennis Kimeto (2:02:57), quien rompió el listón en Berlín 2014, estableciendo un tiempo que hasta la fecha nadie ha podido mejorar.

Para correr un maratón no necesitas gran equipo, pero sí mucha, M U C H A dedicación. Es un deporte que exige respeto, constancia, disciplina y C A R I Ñ O. Cualquiera -créanme, cualquiera– puede correr un maratón, solo necesitas unos buenos tenis, dormir bien, comer bien, y entrenar I N T E L I G E N T E M E N T E.  Como dije, al Maratón se le respeta, he conocido personas que piensan que “corriendo“ de vez en cuando, se pueden presentar a la línea de salida del Maratón y terminarlo.  Aquí entra la disciplina, pues un buen entrenamiento somete a tu cuerpo a diferentes fases -acondicionamiento, mileage-etapa donde más kilómetros corres a la semana, tapering -un mes antes del maratón corres la distancia más larga, y empiezas a disminuir los kilómetros semanalmente durante -al menos, 4 meses. Durante este periodo, desarrollas una relación “odio – cariño“ con el deporte, pues conlleva muchos sacrificios, que al llegar a la meta olvidas.

La recompensa de terminar un maratón no es sólo la medalla que recibes en la meta, es todo lo que el deporte te dará durante los meses de preparación: el desarrollo de tu gasto cardiaco -la cantidad de sangre que expulsa tu corazón cada minuto, la transformación de tus fibras musculares -Tipo I o de contracción lenta, la mejoría de tu VO2 max -cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo puede absorber, transportar y consumir -pronto un artículo sobre este.

Alejandro Contreras, Maratón CDMX, 2018. Foto: @enriquelifra

I M P O R T A N T I S I M O valor, la disminución de tu frecuencia cardiaca o briacardia, y sobre todo, la eficiencia en la síntesis (creación) de ATP -Molécula Adenosín trifosfato.

Créeme, si sigues un plan de entrenamiento adecuado, al cruzar la meta levantarás los brazos, las lagrimas caerán por tus mejillas, y aunque tus piernas digan lo contrario, tu mente ya estará pensando en el siguiente. No por nada se ha vuelta un deporte -o adicción- tan popular mundialmente. Si quisieras, podrías correr un maratón cada fin de semana por la gran oferta mundial. Existen 6 maratones que son considerados los grandes: Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago, y Nueva York. Estos en conjunto, forman un serial regulado por la IAAF -International Association of Athletics Federations; al finalizar los 6 maratones, el corredor que haya acumulado más puntos se lleva un premio de casi un millón de dólares. Pero para aquellos corredores -como yo- sin esperanza de ganarle a Kimeto, este serial es garantía de una impecable organización logística, y la oportunidad de pertenecer al club de finishers de los mejores maratones en el mundo.

Maratón de la CDMX Foto: Comartal

Entre los maratones más famosos de nuestro país están Monterrey, Torreón, Querétaro, y por supuesto, el de la Ciudad de México.

En 2012 se elaboró un proyecto para convertir al Maratón de la Ciudad de México en uno de los más grandes del mundo. Se estableció un plan a 6 años donde cada año los corredores recibirían una medalla con forma de letra hasta forma la palabra  M É X I C O, y si todo salía bien, recibir la certificación por parte de la IAAF. Se cambió la ruta del maratón para que el estadio Olímpico de CU engalane la llegada de los corredores,  se aliaron con grandes patrocinadores, y cada año se cambia la temática del maratón con base en el color de la playera.

Maratón de la CDMX, 2018. Foto: Comartal

La idea fue muy buena, desafortunadamente, muchos pseudo corredores olvidaron los valores del deporte y con el afán de conseguir la colección de medallas, empezaron a hacer trampa año tras año: cortando camino, presentándose en la meta sólo por la medalla, supliendo identidades, robando números de corredores, hasta vendiendo/comprando medallas en linea. Este comentario va de la mano con mi afirmación de que al maratón se le respeta, y se le quiere. Podrás mentirle a tus amigos en redes sociales, pero no podrás mentirle a él, ni a ti.

Colección completa de medallas, Maratón de la CDMX, CDMX. Foto: Comartal

Si Filípides hubiera corrido 42.195 km,  habría pasado por las mismas 3 fases que todos nosotros, al correr un maratón:

La primera etapa: 40km los corres con las piernas; esto es, con el entrenamiento, la  buena alimentación, y descanso adecuado que seguiste por meses. La sertonina, endorfinas y dopaminas invaden tu cuerpo y te sienes invencible, incluso cuando apenas vas en el km 5, y sabes que debes contenerte, tu cuerpo quiere, pide, exige más. 

La segunda etapa: alrededor del km 30, las reservas de energía empiezan a decaer, tus piernas empiezan a pesar, tu ritmo cardiaco se acelera, y empiezas a preguntarte ¿qué carajos hago aquí? Los metros se vuelven kilómetros y los kilómetros se vuelven eternos.

P E R O tu mente es fuerte, poderosa, invencible. Ella es la que te grita ¡vamos carajo, sí puedes! Y tu… ¡te la crees! Te la crees porque no te queda de otra, o sigues o fallas, y bastante has entrenado como para detenerte faltando 10 km. Mandas al carajo al famoso muro, y te comprometes a terminar.

La tercera etapa: esta es la última fase, la experimentas al final de la carrera y el protagonista será tu corazón. El será quien  te empuje hacia la meta, y será responsable de ese último sprint de 100m antes de cruzar la linea de llegada, te hará levantar los brazos, gritar con euforia y sentirte invencible ¡Felicidades, lo has logrado!

Al maratón lo amas o lo odias, pero como en toda relación, depende de cómo lo trates y el respeto y comunicación que tengas con tu cuerpo y tu mente. Si tú ya eres amante de este deporte ¡F E L I C I D A D E S! Y si aún no te atreves ni a guiñarle un ojo ¡NO TE PREOCUPES! ¡YO TE AYUDO A LLEVARLE SERENATA!

Sara en el Maratón de Tokio, 2016

Sara Espinosa, Running coach