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Matutino vs Vespertino ¿A qué hora debo entrenar?

Entrenamientos vespertinos o matutinos: ¿Cuál es el mejor?

Por Rebeca Bonilla, staff de redacción de C&G

Como regla general todos teníamos entendido que la hora para ejercitarnos es por las mañanas, sin embargo, la rutina de trabajo, el clima y otros factores han llevado a muchos practicantes a optar por el horario vespertino.

Esto de alguna manera ha creado controversias y discordias en el mundo del deporte, si bien que desde niños entendimos que el ejercicio matutino era la única manera de verse como un deportista, las circunstancias han evolucionado y la ciencia respalda que existen diferentes ventajas de realizar nuestra rutina de ejercicio en distintas horas del día.

Para ello, debemos tomar en cuenta un factor indispensable: Nuestro ritmo biológico, que influye en la presión de la sangre, la temperatura corporal, el nivel de hormonas y la frecuencia cardiaca, elementos que influyen en la predisposición del cuerpo para hacer ejercicio.

Todo esto y en especial nuestro ritmo cardiaco, van a determinar el momento en que nos sentimos en mejores condiciones para salir a correr, andar en bicicleta o aventurarnos en el gimnasio, simplemente determina nuestras funciones y capacidades para las actividades a realizar.

Y no sólo eso, sino que además dicho factor está determinado por el día y la noche, las estaciones del año, es decir el paso del tiempo.

Creemos que hacer ejercicio a primera hora de la mañana nos puede ayudar a ser más conscientes y podemos establecer una rutina y por supuesto desde el punto de vista metabólico y fisiológico, es recomendable hacer ejercicio físico alejado de las horas de la comida. Por tanto, el mejor momento en ese sentido para ejercitarse es a primera hora de la mañana.

Las actividades matutinas también favorecen a la realización de ejercicio con regularidad y evitamos que nuestra rutina sea remplazada por otras actividades e imprevistos que vienen durante el resto del día, y como todo, se trata de adquirir disciplina   

Pero veamos, es bien sabido que, si uno hace ejercicios que requieren movilidad, como correr o montar bicicleta, se incrementan algunas hormonas o algunos neurotransmisores como las endorfinas que provocan que nos sintamos mejor, con más ánimo y energía; y, por lo tanto, tenemos mayor capacidad de afrontar el día, y nuestra rutina de trabajo, no solo desde el punto de vista psicológico sino también fisiológico.

Sin embargo, tenemos en contra que el hecho de disfrutar de los ejercicios matutinos en temporada invernal nos deja a merced la baja temperatura corporal adquirida del ambiente, lo que aumenta los riesgos de lesiones y reduce nuestro desempeño en cada uno de los ejercicios. Lo que nos lleva a tomar en cuenta la opción de ejercitarnos por las tardes. A esta hora la temperatura corporal y los niveles de hormonas alcanzan un nivel máximo, por lo que físicamente nos encontramos en condiciones óptimas para realizar nuestra sesión de ejercicios, sea cual sea.

Los ejercicios en la noche favorecen la resistencia y el aumento de la masa muscular. Esto permite que se pueda exigir más al cuerpo y lograr mejores resultados tanto en resistencia como en masa muscular, según concluyó un estudio del Centro de Investigación Clínica de la Universidad de Chicago.Los riesgos de lesiones también se reducen y el cuerpo responde positivamente tras estar activo durante varias horas. No obstante, ejercitarse a última hora de la noche, a partir de las nueve o diez, tampoco sería muy recomendable, sobre todo de alta intensidad, porque puede afectar al ritmo del sueño y retrasar las ganas de dormir, esto nos provocará un círculo vicioso en el que nos levantamos cansados y dormimos más para después tener energía extra.

Los deportistas profesionales no suelen tener este dilema ya que distribuyen sus sesiones de entrenamiento a lo largo del día, pero lo que no podemos cuestionar es que debemos ejercitarnos a la hora que elijamos o a la hora que nuestro estilo de vida nos permita para que nuestro cuerpo responda de mejor manera.